El origen de la vida desde la concepción geológica

Autores/as

  • Honorio Campoblanco Díaz Profesor principal del Departamento de Ingeniería Geológica

DOI:

https://doi.org/10.15381/iigeo.v4i8.2328

Palabras clave:

Vida, especies, Génesis, evolución, Flujos energéticos, radiación electromagnética, Biótico, Abiótico, energía expansiva y de contracción, inteligencia, sentimientos

Resumen

Explicar los procesos y mecanismos del origen de la vida constituye un tema muy complejo, dada la diversidad de variables, factores, energías y condiciones termodinámicas, que participan; existen muchas teorías e hipótesis bien fundamentadas, sin embargo persisten aún muchas incógnitas, que nos hacen pensar que la vida también a sido influenciada imperceptiblemente por energías en constante transformación y evolución, actualmente se verifica la existencia de “Campos de Fuerza” como el campo eléctrico, magnético, electromagnético, nucleares, campo gravitatorio de los astros que influyen poderosamente en la constitución biológica, mental y espiritual de los seres vivos. Desde la concepción geológica, la vida es diseñada desde las primeras reacciones energéticas de la materia incandescente, así como la resultante de las reacciones químicas, termoquímica del caldo químico cargado de isótopos y elementos químicos lanzados por los volcanes hace 3,600 millones de años en el proceso de desgasificación del manto, que asociados a las descargas eléctricas, rayos y truenos que acompañan dichos eventos energéticos, hicieron posible las primeras reacciones abioticas referidas por Miller y Urey, formando compuestos químicos cada vez más complejos, las mismas que posteriormente fueron acelerados, repotenciados y/o anulados por los potentes flujos energéticos extrasolares, procedentes de la inmensidad del universo, galaxias, Novas y Supernovas, direccionando a dichas reacciones químicas y termoquímicas a formar nuevos compuestos químicos cada vez mas complejos (proteínas, aminoácidos) y luego mediante un salto energético dar origen a la vida. En síntesis, se puede sostener que la vida es un estadio vibratorio de la materia fruto del interaccionar de energías expansivas y compresivas procedentes del sol, del interior de la tierra, de los potentes y fugaces flujos energéticos procedentes del cosmos. Rudolf Steiner denomina a dichas interacciones como “Ritmos” conformados por un conjunto de procesos vitales, suprasensibles organizados y algo semiespirtuales, en el que no podemos percibir sus efectos inmediatos. La tierra en su conjunto, no solo recibe las pulsaciones energéticas del exterior, sino que a su vez, dosifica, conjuga, interrelaciona dichos ritmos energéticos con los flujos energéticos que emanan de su interior, como el campo magnético, gravitacional, eléctrico, electromagnético etc. generando cambios y modificaciones imperceptibles en los seres vivientes. Incluso los materiales del reino mineral, muestran los efectos de las influencias y variaciones de dichos campos. Estos ritmos energéticos no son patrimonio del presente, su alternancia se repite a través del tiempo en forma diaria, semanal, anual, en siglos o milenios formando parte de la evolución geológica.

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Publicado

2001-12-15

Cómo citar

Campoblanco Díaz, H. (2001). El origen de la vida desde la concepción geológica. Revista Del Instituto De investigación De La Facultad De Minas, Metalurgia Y Ciencias geográficas, 4(8), 47–52. https://doi.org/10.15381/iigeo.v4i8.2328

Número

Sección

Artículos científicos